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martes, 5 de febrero de 2008

Benito XVI sobre educación

Ciudad del Vaticano, 30 Ene. 08 (AICA) En una carta, fechada el 21 de enero, dirigida a la diócesis y a la ciudad de Roma sobre la tarea urgente de la educación, Benito XVI opina sobre los problemas más agudos de la educación, especialmente la transmisión de valores, y propone alternativas para responder a la creciente desesperanza de padres y profesores.

La educación, dice el Papa, "parece ser cada vez más difícil. Por eso, se habla de una gran 'emergencia educativa', debido a que a menudo nuestros esfuerzos por formar personas sólidas, capaces de colaborar con los demás y de dar un sentido a la propia vida terminan en fracasos".

Además, agrega, "se habla de una 'fractura entre las generaciones', que ciertamente existe y pesa, pero que es el efecto, más que la causa, de la falta de transmisión de certezas y de valores".

Entre los padres y profesores existe, dice el Papa, "la tentación de renunciar" a la educación "y sobre todo el riesgo de no comprender ni siquiera cuál es su papel. En realidad, existe una mentalidad y una forma de cultura que llevan a dudar del valor de la persona humana, del significado mismo de la verdad y del bien, y en último término, de la bondad de la vida".

Frente a todas estas dificultades, "que no son insuperables", añade el Santo Padre, "¡no teman!". "Los valores más grandes del pasado no pueden ser simplemente heredados; debemos hacerlos propios y renovarlos a través de una decisión personal, que a menudo es costosa".

Benito XVI señala que la educación "necesita sobre todo de la cercanía y de la confianza que nacen del amor". "Sería, por tanto, pobre una educación que se limitase a dar nociones e informaciones, pero que dejase a un lado la gran cuestión acerca de la verdad, sobre todo aquella verdad que puede guiar nuestra vida".

El Papa afirma que uno de los puntos más delicados de la tarea educativa es "encontrar un justo equilibrio entre la libertad y la disciplina", y explica que "la relación educativa es ante todo el encuentro entre dos libertades y la educación lograda es una formación al uso correcto de la libertad".

"Debemos aceptar el riesgo de la libertad, permaneciendo siempre atentos a ayudar a los jóvenes a corregir ideas o decisiones equivocadas", agrega.

"La educación no puede prescindir del prestigio que hace creíble el ejercicio de la autoridad, que se conquista sobre todo con la coherencia de la propia vida", dice el Papa, y subraya cuán "decisivo es el sentido de responsabilidad, en primer lugar personal, si bien hay una responsabilidad que todos compartimos".

En este sentido, Benito XVI observa que "la orientación general de la sociedad en que vivimos y la imagen que transmite en los medios de comunicación ejercen un gran influjo en la formación de las nuevas generaciones, para bien pero a menudo también para mal", y recuerda que "la sociedad no es, sin embargo, una abstracción; la formamos nosotros".

Por último, el Santo Padre se refiere al tema de su última encíclica, la esperanza, como "alma de la educación" y señala que "hoy nuestra esperanza se ve amenazada por distintas partes y corremos el peligro de convertirnos, como los antiguos paganos, en seres humanos 'sin esperanza y sin Dios en este mundo'".

"En las raíces de la educación hay una crisis de confianza en la vida. La esperanza que apunta a Dios no es nunca esperanza solo para sí mismo, es siempre esperanza para los demás: no nos aísla, sino que nos hace solidarios en el bien, nos estimula a educarnos recíprocamente en la verdad y el amor", concluye la carta
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