Contacto Via Mail.

Translate

domingo, 8 de marzo de 2009

Niños pobres


Oscar a los niños pobres (Enviado por: Bernardo Kliksberg) , 08/03/09, 21:23 h
La película india ?SlumDog Millionaire? arrasó con los Oscar 2009 de la Academia de Hollywood. Fue aclamada por audiencias masivas. No tenía publicidad, ni ninguna estrella importante entre sus actores, y fue hecha con recursos muy modestos. ¿Cuál fue el secreto del éxito sin precedentes de este humilde film?. Bernardo Kliksberg
En primer lugar hizo ingresar a amplísimos sectores a un Universo que les es totalmente desconocido, el de qué significa ser niño pobre en los hechos. Los huerfanitos Jamal, Salim, y Latika, son la realidad de la infancia de muchos niños de la India, y de otras áreas del planeta. Su madre asesinada por fanáticos, su subsistencia miserable revolviendo basura, su caída en el infierno al ser robados por una banda que quita los ojos a otro de los niños para que pueda mendigar con “más eficiencia”, su explotación por una mafia criminal, la complicidad de las autoridades, la sordidez abrumadora de su infancia, son vida cotidiana de numerosos niños. En la India con avances, el 46% de los niños menores de tres anos están desnutridos, y 250 millones de personas ganan menos de 0.40 centavo de dólar por día.
El paisaje humano de SlumDog tiene paralelos con el de la célebre película brasilera “Estación Central” que también ganó el Oscar. Filma el hall de la estación central de ferrocarril. Una ex maestra inventó un oficio. Es Escribidora de cartas para los pobres que van a tomar el tren, y son analfabetos. A ella llega un niño cuya madre termina de ser matada por un auto, y está solo en el mundo. Lo alberga para venderlo a una banda de traficantes de órganos (tienen alta actividad en la región), y con los ingresos comprarse un televisor. La mala conciencia la hace después rescatarlo.
En ambos casos hay un “happy end”. La realidad no funciona así. La inmensa mayoría de los niños pobres no ganarán nunca un concurso que los hará millonarios, ni los que entregan niños a las mafias se arrepienten después.
La cruda pobreza que retratan casi documentalmente las dos películas, llevan finalmente a lo peor. Anualmente mueren 10 millones de niños por causas evitables vinculadas a la pobreza. 30.000 por día, Uno cada tres segundos.
En ambos films los espectadores sufren por los niños y claman por soluciones. En la pantalla se las dan, es fácil, y popular.
En la realidad tienen que darlas vigorosas políticas públicas, sociedades movilizadas, y una ampliación real de la ayuda internacional. El mundo es extremadamente desigual. El 10% más rico tiene el 85% del patrimonio mundial, el 50% más pobre el 1%. Con porcentajes mínimos en solidaridad, la situación de los niños podría mejorar.
Las respuestas están al alcance. 3 de los 10 millones, mueren por neumonía. Con 0.35 centavos de dólar tendrían los antibióticos necesarios. 2 mueren por malaria. Una red mosquitero que sale 5 dólares la reduciría, 300.000 mueren por sarampión, la vacuna sale 0.30 centavo de dólar.
América Latina es parte de esta problemática. Mueren 30 niños de cada mil antes de cumplir 5 años de edad, frente a 3 en Suecia. La pobreza es parte central del problema. En un Continente que produce alimentos para más del doble de su población actual, el 16% de los chicos sufre de desnutrición crónica. Por la altísima inequidad no tienen acceso a ellos. Hay 18 millones de niños menores de 14 anos que se ven obligados a trabajar. Muchos lo hacen en los basureros, en las minas, en los campos, superexplotados, y en riesgos graves de salud. Abandonan la escuela. Sólo uno de cada dos niños de la región termina la secundaria. Después sin secundaria, no van a conseguir trabajo. Uno de cada cuatro jóvenes latinoamericanos está fuera del sistema educativo y del mercado de trabajo. Estas expulsados de hecho por la sociedad. En la desesperación pueden ser tentados por la delictualidad.
En una encuesta reciente, sólo el 41% de los latinoamericanos considera que en la región se respeta la dignidad de los niños.
Como llegar a un “final feliz “en esta región no sólo en la pantalla sino en la realidad. Se necesitan políticas públicas que protejan a las familias pobres, aseguren educación y salud universal, y creen oportunidades de trabajo para jóvenes excluidos. En lugar de rechazarlos hay que tenderles puentes.
Hay experiencias de la sociedad civil que han roto terminantemente el mito de que por ejemplo los niños más sufridos de América Latina, “los niños de la calle” no son redimibles. Desde la mala conciencia se dice con liviandad, que son niños malos, están en la calle porque quieren. Nada que ver con la realidad. Son niños excluidos. Su familia se desarticuló por la pobreza, son rechazados por la escuela, la sociedad hace muy poco por ellos. En Honduras se mostró que el 60% sufría de un mal que no es para niños, depresión. Un porcentaje se suicidaba.
En América Latina, no basta sentarse en el cine a ver el nuevo Oscar. La cuestión es que hacemos después de verlo.
Esos niños están entre nosotros. Basta de racionalizaciones, es hora de reconocer su presencia como un escándalo ético, a cuya solución todos podemos aportar ya.