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viernes, 26 de junio de 2009

El hambre ya afecta a 1020 millones de personas

La crisis / Informe de un organismo de la ONU

El número de personas que personas con hambre supera los mil millones por primera vez en la historia de la humanidad. La crisis internacional arrojará como resultado un 11,5% de aumento respecto de las cifras registradas el año pasado.
Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) estimó en 1020 millones la cantidad de personas que padecen subnutrición en todo el mundo. Representa aproximadamente un 15% de la población total.
"Una mezcla explosiva de desaceleración económica mundial y precios de los alimentos que se empeñan en permanecer altos en muchos países, ha empujado a unos 100 millones de personas más al hambre y la pobreza", afirmó el director general de la FAO, Jacques Diouf, al presentar el informe en Roma.
Si bien el documento no menciona a la Argentina, sí advierte que "en América latina y el Caribe, la única región en que había habido señales de mejoría en los últimos años, también se produjo un marcado aumento". La cantidad de latinoamericanos que padecen hambre pasó en el último año de 47 a 53 millones (12,8% de aumento).
El número de personas que sufre hambre en el mundo supera los 1000 millones por primera vez en la historia. La crisis internacional arrojará como resultado un 11,5% de aumento respecto de las cifras registradas el año pasado.
Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) estimó en 1020 millones la cantidad de personas que padecen subnutrición en todo el mundo. Representa aproximadamente un 15% de la población total.
"Una mezcla explosiva de desaceleración económica mundial y precios de los alimentos, que se empeñan en permanecer altos en muchos países, ha empujado a unos 100 millones de personas más al hambre y la pobreza", dijo el director general de la FAO, Jacques Diouf, al presentar el informe en Roma.
El documento advierte que "en América latina y el Caribe, la única región en la que había habido señales de mejoría en los últimos años, también se produjo un marcado aumento". La cantidad de latinoamericanos que padece hambre pasó en el último año de 47 a 53 millones (12,8 por ciento de aumento).
El crecimiento del hambre en América latina fue mayor que el promedio y mayor que el experimentado por las dos regiones más afectadas históricamente por el flagelo: Asia-Pacífico y Africa subsahariana. Esta última sigue presentando la prevalencia más elevada de la subnutrición en relación con la población (32%). En cambio, los países desarrollados muestran la mayor tasa de crecimiento (15,4%), aunque concentran sólo el 1,5% del total de hambrientos del mundo.
En el período 1995-1997 se calculaba que había 825 millones de personas que padecían hambre. La cifra fue aumentando paulatinamente hasta los 915 millones de 2008.
La situación argentina
Aunque no hay estudios equivalentes para la Argentina, una encuesta realizada por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) ha registrado que la incidencia del riesgo alimentario en la población volvió a crecer a partir de 2007.
En 2004 esa tasa era del 11,5% de los hogares. En 2007, había bajado al 5,1%, y el año pasado volvió a subir al 5,7%, lo que equivale al 8,9% de los niños menores de 17 años. En los próximos días saldrán los resultados de 2009, y los responsables de la encuesta (que incluye 2500 casos en centros urbanos de todo el país) anticipan que volverá a mostrar una suba. Se define como "riesgo alimentario" a la percepción de experimentar frecuentemente hambre en los últimos 12 meses.
"La tendencia comenzó a revertirse entre 2007 y 2008, cuando se acelera el proceso inflacionario y se deja de crear empleo", explicó Agustín Salvia, investigador del Conicet y director del Observatorio.
Salvia indicó que existen en el país dos situaciones vinculadas con el hambre. Una, vinculada con la indigencia a nivel rural, tiene una muy baja incidencia en el total de la población, pero produce cuadros similares a los que se pueden ver en otros países, como los africanos.
La otra es el hambre de los sectores marginados en las zonas urbanas y suburbanas, que sufren la pobreza y la falta de empleo, pero que tienen alternativas para paliar esa situación, como los comedores comunitarios o ir a recoger comida a las puertas de los restaurantes.

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